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Prevención en salud respiratoria  
“El frío, y la humedad, facilitan las complicaciones de los problemas respiratorios tan comunes en invierno”

Hábitos Saludables:

Tener hábitos de vida saludables es una buena forma de prevenir las enfermedades. Aquí presentamos algunas medidas concretas que sugerimos poner en práctica desde ya.

1. El ejercicio y la actividad regular sirve tanto para mejorar el aspecto físico como el emocional. El ejercicio libera endorfinas y produce una sensación de bienestar, disminuye la presión arterial y el colesterol, mejora la función motora y la aptitud muscular, baja los niveles de estrés y el peso.

Sólo en los días invernales de alta contaminación no se recomienda hacer ejercicio.

2. No al cigarrillo, además del riesgo oncológico que conlleva fumar aumenta el riesgo de un accidente cardiovascular y disminuye capacidad respiratoria.

3. La alimentación sana y equilibrada es fundamental para sentirse bien y para tener un buen sistema inmunológico.

4. La actitud positiva y entusiasta ante el trabajo, los desafíos familiares y personales ayuda en forma importante a mantenernos sanos o a recuperar la salud.

Prevención en niños:

Es difícil prevenir el contagio de enfermedades respiratorias. Por ejemplo, nuestros hijos salen del hogar y están en contacto con otros niños en salas cunas, jardines infantiles y colegios. Esto tiene grandes ventajas psicológicas pero facilita el contagio de todo tipo de infecciones, incluyendo las virales.

Hay que partir de la base que estamos expuestos a contraer un virus en algún momento, pero si es posible tomar medidas preventivas. Esto es especialmente importante en el caso de los niños para que no se enfermen en los primeros años de vida.

Las medidas más adecuadas de prevención para los menores de dos años:

• Mantener al niño en un ambiente térmico estable. Evitar situaciones en que quede desabrigado o sobreabrigado. Cuando hay exceso de abrigo el niño transpira y esto facilita el enfriamiento posterior.

• Evitar llevar al niño a lugares con aglomeración de gente, como malls, cumpleaños, etc.

• Evitar el contacto con adultos que estén resfriados. Si esto es inevitable, el adulto puede usar mascarilla, debe lavar a menudo sus manos y evitar dar besos en la cara del niño.

• Usar calefacciones no contaminantes; las más limpias son la central, la eléctrica y la calefacción a gas o parafina con tubo de ventilación al exterior.

Si la estufa no cuenta con tubo de ventilación, la combustión entrega al ambiente gran cantidad de humedad, además consume grandes cantidades de oxígeno; este tipo de calefacción no debe ser usada en ambiente cerrados y al momento de encenderla, se debe abrir alguna ventana. A las estufas de parafina se les debe cambiar la mecha cada invierno, además se deben prender y apagar al aire libre; una vez por semana se debe dejar que la estufa se apague sola al aire libre hasta que se consuma toda la parafina.

• No mantener agua hirviendo para humedecer el aire de los lugares donde hay estufas encendidas. Esto es un mito, la mayoría de los combustibles producen vapor y el exceso de humedad puede ser dañino para la salud.

• Evitar levantar polvo al hacer el aseo. Se recomienda utilizar un paño húmedo o aspiradora.

• Ventilar la casa al menos una vez al día aunque sea pleno invierno. Una forma eficiente de hacerlo por unos minutos es abrir ventanas y puertas de la casa para formar una corriente de aire.

Temperatura recomendable en la casa

Es muy difícil diferenciar entre la sensación térmica y la temperatura ambiental.

En ambientes con niños se recomienda usar un termómetro ambiental simple y económico para controlar la temperatura, se sugieren unos 18 grados en la noche y 20 grados en el día, que pueden subirse a 22 y 23 grados al momento del baño.

Purificador de Aire

La contaminación de los lugares cerrados puede ser tan grave como la contaminación de la ciudad de Santiago en los peores meses del invierno.

Un purificador de aire no evitará que una persona contraiga enfermedades respiratorias. Sin embargo, si se respira la mayor parte del tiempo en un ambiente libre de partículas y de aeroalergenos, como son el polen, las proteínas de origen animal, los ácaros y el polvo de habitación, sin duda será beneficioso para la salud.

Alimentos que ayudan a mantener fuerte el sistema de defensa:

Para que nuestras defensas estén preparadas para enfrentar a los virus, bacterias y a la contaminación ambiental, debemos mantenernos fuertes a través de una alimentación correcta. Los siguientes alimentos no pueden faltar en nuestra dieta cotidiana:

• Proteínas: las que podemos encontrar en huevos, carnes rojas y blancas, leguminosas o lácteos, en lo posible combinados.

• Vitamina E : aceites vegetales, nueces, palta o yema de huevos.

• Vitamina B6: porotos, garbanzos, cereales y carne de pollo.

• Bíotina: huevos, pana, levaduras de cerveza o de pan.

• Zinc: carnes rojas, pescado, mariscos, arroz integral, harina integral, leguminosas y cereales.

• Hierro: carnes y leguminosas.

• Vitamina C: frutas ácidas, perejil y verduras verdes.
   
     

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