1. ¿Que
es la oxidación?
Constituye un proceso físico a nivel molecular donde se pierden
cargas eléctricas negativas llamadas electrones.
2. ¿Qué se entiende por estrés oxidativo?
Es la magnitud de una carga de “radicales libres”. Éstas
son moléculas que contienen uno o más electrones libres.
La presencia de estos “electrones no pareados” altera la capacidad
reactiva del átomo o molécula, haciéndolo mucho más
reactivo frente a otras sustancias con las cuales toma contacto.
3. Estos “radicales libres no pareados”, ¿se producen
en nuestro cuerpo?
Definitivamente sí. El cuerpo reacciona al contacto con el medio
ambiente de manera similar a la que ocurre en cualquier reacción
físico-química. De esta forma, las radiaciones naturales
como la radiación cósmica, los rayos gama, el gas radón
y las radiaciones o sustancias producidas por la tecnología, alteran
nuestros átomos generando radicales libres hidroxilos.
El cuerpo, también produce otro tipo de radicales libres, llamados
“superóxidos”. Estos se generan durante la reacción
en cadena de la respiración celular donde el oxígeno interactúa
con otras sustancias circulantes en la sangre y a nivel intracelular tales
como:
Sustancias circulantes que interactúan con el O2:
a) Adrenalina, la sustancia del estrés del diario vivir.
b) Dopamina neurotransmisor en células cerebrales.
c) Tetrahidrofolatos, vitaminas presentes en la sangre.
Sustancias intracelulares que interactúan con el O2:
a) Cadena respiratoria generadora de energía en las mitocondrias.
b) Sistema de defensa celular contra agentes infecciosos (sistema macrocítico-fagocítico).
Se estima que de 1 a 3% del oxígeno que respiramos lo transformamos
en radicales superóxidos, los cuales a su vez pueden promover la
formación de radicales hidroxilos, perpetuando el proceso, a menos
que las defensas de nuestro cuerpo actúen neutralizándolos.
Nuestras defensas dependen del “estado nutritivo” y del correcto
funcionamiento de nuestro hígado, principal órgano detoxificador.
4. ¿Cómo actúan estos radicales libres?
La mayoría de las moléculas del cuerpo no son radicales
libres, por lo tanto, cualquier radical libre reacciona fácilmente,
generándose una reacción en cadena donde se vuelven a producir
nuevos radicales libres.
Así se entra en una creciente carga de radicales que atacan cada
célula, alterando la composición de sus lípidos y
proteínas.
La reacción más estudiada hasta la fecha es la oxidación
de las grasas (lípidos) corporales. Todas las células poseen
una membrana de lípidos que las mantiene vivas. Un estrés
oxidativo severo daña esta membrana, generando trastornos en la
célula que pueden llegar a producir su muerte (necrosis y apoptosis).
Hoy se acepta que esta reacción de oxidación de lípidos
ocurre también en la sangre, sobre los transportadores de grasas
conocidos como lipoproteínas. Esta oxidación estimularía
el depósito progresivo de colesterol en las paredes arteriales,
proceso conocido como ateroesclerosis.
Si los radicales libres hidroxilos penetran o se generan cerca del núcleo,
atacan los constituyentes del material genético (ADN), causando
alteraciones que se traducen en mutaciones o cáncer. Estos radicales
actúan como iniciadores del proceso carcinogénico y también
como potenciadores del cáncer ya desarrollado.
Provocan cambios en la secuencia de los componentes del ADN, también
pérdida de componentes y reacomodaciones de la secuencia. Todos
estos cambios pueden activar los genes promotores del cáncer o
inactivar los genes supresores de tumores que existen normalmente en todas
las personas.
5. Radicales libres y piel
La piel está constantemente expuesta a las influencias físico-químicas
del ambiente. Es por tanto especialmente vulnerable al daño por
radicales libres.
Radiación Ultravioleta (UV)
La radiación UV ionizante provoca daño de las membranas
celulares. Induce un enrojecimiento y altera las propiedades mecánicas
y eléctricas. La exposición crónica a las radiaciones
UV de tipo B y C se conocen como factores aceleradores del envejecimiento
celular e iniciadores de cáncer de la piel.
Las radiaciones UV de tipo A superficialmente provocan menor daño,
sin embargo, penetran más profundamente en la piel y hoy se conoce
que actúan como promotores de cánceres de piel, diferentes
al melanoma.
6. Antioxidantes Tópicos
Numerosos estudios en animales han demostrado que cremas con alfatocoferol
(Vitamina E) aplicadas previa o inmediata a la exposición solar
reducen el enrojecimiento y el edema de la piel. Incluso disminuyen la
alteración del material genético de las células y
la oxidación de los lípidos de ellas.
En diversos modelos de estudio en animales se ha comprobado que la exposición
a la luz UV debilita los sistemas de protección a la oxidación
de la piel, manteniéndose indefensa por al menos 3 horas.
Se cree que es secundario al estrés oxidativo producto de la exposición
a estas radiaciones dado que experimentalmente en animales y en “exposición
vacacional al sol de mujeres jóvenes” se ha comprobado una
disminución de los niveles en la sangre de 2 de las vitaminas neutralizadoras
de la oxidación; la vitamina E y el betacaroteno.
Este estado prooxidante frente a la exposición solar se prolonga
en ratas hasta por 24 semanas.
7. Antioxidantes Orales y Piel
En ratas suplementadas en su dieta con altas dosis orales de vitamina
E o carotenoides naturales, se observó protección del daño
celular del material genético y también frente a la oxidación
lipídica.
La suplementación oral, 30 mg por 10 días, de betacaroteno
en mujeres, las cuales concomitantemente utilizaron un bloqueador solar,
demostró mayor protección contra el enrojecimiento secundario
a la exposición solar.
En otro estudio en hombres, 30 mg/día por 28 días redujo
los efectos deprimidores de las defensas inmunológicas que la exposición
solar provoca.
8. Cáncer de piel y antioxidantes
Existen diversos antecedentes que avalan un rol importante de la oxidación
en el inicio y promoción del cáncer de la piel.
• Las células tumorales poseen menores niveles de superóxido,
dismutasa y catalasas, enzimas que neutralizan los radicales libres, demostrando
la existencia de un proceso de consumo masivo y depleción de neutralizadores.
• La radiación UV provoca una inmunosupresión en los
sistemas de defensa del cuerpo. Esta inmunosupresión impide el
normal proceso de rechazo de las células cancerígenas que
son reconocidas y destruidas por este sistema.
• Numerosos estudios en ratas han comprobado que la aplicación
oral y tópica de Vitamina E natural (alfatocoferol) reduce, retrasa
o inhibe el desarrollo de tumores y células cancerosas.
Este proceso es paralelo a un efecto inhibidor de la Inmunosupresión
inducida por la luz UV.
Las vitaminas E sintéticas (acetato y succinato) no protegerían
de la misma forma por depositarse y establecerse en la piel, sin capacidad
de reaccionar fácilmente con los radicales libres.
En conclusión:
1) Existen evidencias indiscutibles del daño inducido
por la exposición solar.
La creciente frecuencia de casos de cáncer de piel son el resultado
del mayor estrés oxidativo que existe en el medioambiente por radiaciones
y productos químicos.
2) La exposición a la luz UV deprime nuestros
sistemas de vigilancia inmunológica, reduciendo nuestro normal
mecanismo protector de cáncer: no abuse.
3) Una nutrición completa y saludable, nos proporciona
mayor protección para nuestra piel.
Consuma diariamente:
- 4 porciones de verduras y frutas de ambos colores (rojo-naranja y verdes).
- Una o dos porciones de grasas vegetales.
- Fuentes de proteína mixtas en cada comida.
El uso combinado de bloqueadores solares con antioxidantes orales naturales
ha demostrado ser superior al uso aislado de bloqueadores.
El consumo oral de antioxidantes naturales (provitamina A o caroteno y
vitamina E) parece más efectivo que los preparados sintéticos
de estas vitaminas.
4) Si existe cáncer de piel en su familia, si
usted reacciona exageradamente al sol, con manchas o aparición
de lunares a la exposición solar: reduzca su exposición
al máximo posible, usted posee mayor riesgo de desarrollar cáncer
de la piel. |
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